La forma en que aprendí a ver la picazón.

La forma en que aprendí a ver la picazón.
Hola, soy Verónica, fundadora de Scrachee.

Durante mucho tiempo pensé que lo más difícil del eczema era la picazón.

Pero, mirando hacia atrás, creo que lo más difícil era sentirme completamente impotente.

Cuando mi hijo estaba pasando por el Síndrome de Abstinencia a los Esteroides Tópicos (TSW), hubo momentos en los que se rascaba con tanta intensidad que podía escuchar su piel.

Todavía recuerdo ese sonido.

Y si has vivido algo parecido, probablemente sabes exactamente de qué estoy hablando.

Me rompía el corazón.

Quería sostener sus manos.

Decirle que dejara de rascarse.

Suplicarle que parara.

Desde afuera parecía tan sencillo.

"Solo deja de rascarte."

Pero con el tiempo entendí que no funciona así.

La picazón del eczema no tiene que ver con falta de fuerza de voluntad.

Cuando la piel está inflamada, las señales de picazón siguen activándose una y otra vez.

Rascarse puede dar un alivio momentáneo, pero también puede hacer que la picazón vuelva con más intensidad, creando un ciclo que parece imposible de romper.

Mi hijo no se rascaba porque quisiera hacerlo.

Se rascaba porque su cuerpo se lo pedía.

Entender eso cambió por completo mi manera de verlo.

En lugar de luchar contra él, empecé a hacerme una pregunta diferente.

"¿Cómo puedo acompañarlo durante este momento?"

A veces significaba prepararle un baño con avena coloidal.

Otras veces, aplicar compresas frías.

O distraerlo con alguna actividad.

Y otras, simplemente sentarme a su lado en los días más difíciles.

Pero, si soy completamente honesta, había algo más con lo que también luchaba.

La culpa.

Esa sensación constante de que no estaba haciendo lo suficiente.

De que si el brote seguía ahí, era porque yo estaba haciendo algo mal.

De que si seguía rascándose, de alguna manera le estaba fallando.

Con el tiempo entendí algo que me hubiera gustado escuchar mucho antes.

La picazón no significa que estés fallando.

Un brote no significa que estés fallando.

Un día difícil no significa que estés fallando.

El eczema afecta mucho más que la piel.

Afecta el sueño.

Las emociones.

La paciencia.

La dinámica familiar.

E incluso la forma en que nos vemos a nosotros mismos como padres.

Y creo que necesitamos hablar más de eso.

Porque muchas veces, quien cuida también está sufriendo.

Solo que en silencio.

Así que, si hoy necesitas escuchar esto...

No es tu culpa.

No tienes que hacerlo todo perfecto.

Y aunque ahora mismo sientas que no es suficiente, tu presencia, tu amor y todo el esfuerzo que haces valen mucho más de lo que imaginas.

Con cariño,

Verónica

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